Migrantes: factor de debate entre ira y compasión
- julio 29, 2012 , 10:46 am
El paso de centroamericanos por Querétaro trae temor entre la ciudadanía, aunque también el apoyo de parte de una estancia
QUERÉTARO, 29 de julio.— Cada año, cientos de miles de centroamericanos y mexicanos, montados sobre La Bestia, atraviesan de sur a norte el país con un objetivo claro: llegar a Estados Unidos. Pero su tránsito por el territorio nacional despierta la ira de algunos, la compasión de otros e indiferencia en el resto. ya sea a su favor o en su contra.
En el centro del país, en Querétaro, son cinco las estaciones en donde los inmigrantes esperan ayuda: San Nicolás, Tequisquiapan, San Juan del Río, Viborillas y la ciudad de Querétaro.
Martín Martínez, vicepresidente de la Asociación Civil Estancia del Migrante González Martínez, ubicada en la estación de Bernal, en Tequisquipan, afirma que “el verdadero inmigrante y no se separa de las vías… son gente que necesita ayuda humanitaria, de quienes aprendemos a diario la fuerza que tienen para lograr sus sueños sin importar las dificultades”.
Pero algunos vecinos de esa localidad les temen, los han visto en la calle pidiendo dinero, y en menor medida, asaltando o amedrentando.
De acuerdo con el secretario de gobierno de Tequisquiapan, Gerardo Almazán Robles, hay registro asentado en sus oficinas de dos a tres denuncias promedio mensuales, casi todas por robo en contra de inmigrantes.
Habitantes de San Nicolás
—otra estación ubicada en el municipio de Tequisquiapan— se unieron y agrupados solicitaron a las autoridades que impidieran que los centroamericanos bajaran del tren al pueblo por temor a ser amedrentados por ellos. En la estación de la capital del estado, inmigrantes y hasta guardias que viajan en el tren afirman que son apedreados por los lugareños y agregan que en otras estaciones ubicadas al sur del país los sacerdotes les cobran por los alimentos que les ofrecen… o, en otras paradas, les arrojan comida ya echada a perder.
Los jóvenes queretanos también están divididos. De acuerdo con una encuesta realizada por estudiantes del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) en Querétaro en cuatro universidades, 34 por ciento respondió que la inmigración era “mala” y un porcentaje igual la consideró “buena”. Al resto, no les interesa.
¿Cómo abordar el tema de la inmigración? Estudiantes, representantes de organizaciones civiles, habitantes y autoridades, dudan, se quedan pensativos, algunos se rascan la cabeza antes de responder… “Es muy difícil”, coinciden.
El deber de ayudar
Con once años de experiencia proporcionando ayuda humanitaria a los inmigrantes y aún cuando ha recibido amenazas, Martín Martínez afirma con convicción que es deber de un buen católico ayudar a los más necesitados y los inmigrantes lo son.
Poco importa si casi no duerme —el tren pasa a cualquier hora— o si tiene que guisar kilos y kilos de arroz, frijoles, albóndigas, en la pequeña cocina de La Estancia, se siente satisfecho de su labor porque ha ayudado a otros a que el tránsito antes de llegar a su destino final, les sea menos pesado. Esa gente, de por sí, “viene huyendo de dificultades”.
Han sido once años de escuchar miles y miles de historias de inmigrantes. “El de hace once años era un inmigrante pasivo, con las mismas intenciones pero no con tan fuerte convicción. Ahora, el cambio es radical porque el gobierno los maltrata y se están rebelando… Ha cambiado la mentalidad del migrante, sobre todo los de El Salvador, por los Maras, que ahora reclutan gente desde los seis años… por eso y la falta de empleo, se van… Quieren demostrar que sí pueden, es un éxodo de El Salvador, ayer llegaron hasta 60 mujeres jóvenes aquí. Quieren seguridad.”
Martínez afirma que “los inmigrantes son signo de pesos” para muchos: para el crimen organizado al utilizarlos como “mulas” o incorporándolos a la trata de personas; para otras personas que al verlos necesitados les cobran la ayuda… Por eso él está para ayudar y como ellos, demostrar que “sí se puede”.
Pero su labor no es fácil. No se trata sólo de pararse a orillas de la vía y recibirlos con amabilidad y alimentos, hay que lidiar con autoridades, narcotráfico y rechazo de algunos pobladores.
Del narco no habla mucho pero señala que está presente y la gente… “no está bien informada… la sociedad es burguesa, pero en once años aquí, los inmigrantes nunca nos han faltado al respeto y hay mujeres”.
En La Estancia trabajan permanentemente seis personas, familiares de Martínez y también entre ocho y nueve voluntarios ocasionales. “No hay rutina aquí, todos los días aprendo algo diferente… la percepción de la pobreza, el ánimo para conseguir sus objetivos”.
De los inmigrantes, 90 por ciento que cruzan el país han pasado por la estación de Bernal. En no pocas ocasiones Martínez se las “ha visto negras” porque los recursos se agotan. El año pasado necesitó alrededor de dos millones de pesos para poder mantener La Estancia: luz, gas, comida y agua… a veces ropa .
Entre él y el padre Mario González Melchor, presidente de la asociación, siempre encuentran alguna manera de solventar los gastos. Han vendido sus autos para poder sacar los gastos.
También reciben apoyo del Banco de Alimentos, del Colegio de la Asunción y también de habitantes de San Juan del Río.
La Estancia es la única asociación civil que existe en el estado que apoya a los inmigrantes.
La otra percepción
A finales del año pasado, estudiantes del Seminario de Relaciones Internacionales impartido por Marisol Reyes, del ITESM Campus Querétaro, realizaron un estudio titulado Sueños en tránsito, Participación Ciudadana en Pro de los Derechos del Migrante, en el que reportaron los resultados de una encuesta realizada a jóvenes de entre 18 y 25 años de distintas universidades en el estado.
En la pregunta sobre la percepción sobre la inmigración, hubo un empate, de 34 por ciento de estudiantes que opinaron que era “mala” o “buena”.
Otra respuesta que preocupó a las investigadoras fue que “28 por ciento opina que los migrantes invaden el país”.
En otras respuestas a la encuesta, 28 por ciento de los jóvenes contestó que ver a un migrante centroamericano les provoca compasión, mientras que a 25 por ciento le provoca indiferencia; 16 por ciento siente miedo cuando los ve y nueve por ciento siente enojo.
De acuerdo con el estudio la mayoría de los estudiantes conoce lo que son los derechos humanos y más de la mitad había escuchado sobre la inmigración en Querétaro.
Aun cuando la percepción sobre los inmigrantes es dividida, 40 por ciento de los encuestados consideró que el gobierno mexicano debe protegerlos y un 15 por ciento opina que habría que deportarlos.
La autoridad
Para Gerardo Almazán Robles, secretario de Gobierno del ayuntamiento de Tequisquiapan, como autoridades tienen un reto: “Nos debemos al pueblo y al mismo tiempo, debemos ofrecer seguridad a cualquier persona que esté aquí de paso”.
Aunque en el poblado de Tequisquiapan, a juicio del funcionario, la gente está dispuesta a ayudar a los migrantes, eso no ocurre en el poblado de San Nicolás, en donde una de las primeras visitas que recibieron fue a un grupo de vecinos que les solicitó impedir el paso de inmigrantes hacia el pueblo.
“No podemos perder nuestra vocación humanista”, afirmó Almazán pero al mismo tiempo necesitan responder a las demandas de los habitantes.
El funcionario señaló que, al menos en el ayuntamiento, el problema no es grave. Cuando los vecinos de San Nicolás solicitaron ayuda, el gobierno, en conjunto con el Instituto Nacional de Migración (INM) implementó nueve operativos de prevención en 2010. “Hubo a quienes el INM, sí deportó. A partir de ahí, disminuyeron las denuncias. Los operativos fueron para encaminar a los migrantes y que siguieran su ruta.”
La policía se mantiene monitoreando a los migrantes. Pero también hay abusos, señaló el funcionario, como por ejemplo “el caso de un migrante guatemalteco que se la pasó dos meses pidiendo dinero en los cruceros”.
Por otro lado, afirma que el DIF municipal ofrece ayuda médica o con víveres a los inmigrantes que lo soliciten, “pero es complicado, primero hay que atender las necesidades de los habitantes que en algunas ocasiones han denunciado robos por parte de los inmigrantes o faltas de respeto a las jóvenes, pero no ha pasado a mayores”.
A pesar de las pocas denuncias de robos o agresiones, los pobladores de Tequisquiapan se van familiarizando con la presencia de los inmigrantes en los alrededores, afirma el funcionario.
“Nosotros hacemos un enorme reconocimiento a la sociedad que no pierde el espíritu humanitario y que sepa que las autoridades los apoyan siempre y cuando sea con apego a la normatividad.”
El municipio de Tequisquiapan cuenta con 142 policías y 15 patrullas para atender a una población de más de 60 mil personas.
Redes de apoyo
A nivel nacional “está tomando fuerza la intención de apoyar a los inmigrantes”, afirma Claudia León, miembro de Amnistía Internacional y voluntaria de la Estancia del Migrante González Martínez.
Ya existen 55 puntos de ayuda para los inmigrantes y están en proceso de integrarse como una red que monitoree el paso de los inmigrantes en cada estación.
Esta red tendrá como objetivo informar sobre incidentes, localizar a personas que viajen en los trenes y asesorarlos.
La red intenta abonar a las acciones que las organizaciones llevan a cabo en favor de los inmigrantes. “Porque están solos y por eso necesitan despertar a la sociedad para que puedan recibir más apoyo de todo tipo.”
“Para nosotros es importante recordar que ninguna persona es ilegal… al referirnos a ellos como ilegales, los rebajamos y los cosificamos, dijo.
Un refugio que se cierra en el Estado de México
Cartulinas con la leyenda “Amigo Migrante, sigue tu camino” es lo que encuentran cientos de inmigrantes que llegan a este municipio en busca de un descanso en la casa del migrante, después de jugarse la vida en La Bestia y de largas caminatas en su camino hacia el sueño americano.
Muchos habían escuchado de la casa de Juan Diego, pero sólo algunos sabían que ya había sido cerrada, pero llegan con la esperanza de que haya alguien y les dé algo de comer o les permita dormir en el lugar.
Sin embargo, desde el 11 de julio la casa ubicada en la calle cerrada de La Cruz, en la colonia Lechería fue desmantelada, ante la vigilancia de los vecinos que ya no querían que funcionara.
La casa del migrante fue inaugurada el 19 de enero de 2009, en el salón parroquial de la iglesia del sacerdote Christian Alexander Ross Pocasangre, con la finalidad de tener un lugar donde apoyar a los migrantes centroamericanos que cruzan el Estado de México en su camino hacia Estados Unidos.
Inicialmente el lugar fue bien aceptado por los vecinos, quienes antes de este lugar, ayudaban incluso a los centroamericanos regalándoles de comer.
Conforme fue pasando el tiempo, los habitantes de las inmediaciones empezaron a quejarse de la inseguridad e insalubridad que aseguran empezaba a predominar en la zona.
Sin embargo, lo que detonó el descontento de los habitantes de Tultitlán fue el asesinato de Julio Fernando, migrante guatemalteco de 19 años de edad, por lo que por un lado el 14 de agosto de 2011, organizaciones civiles y centroamericanos marchaban para solicitar seguridad, los vecinos se manifestaban para exigir el cierre.
Un año más tarde, el 7 de julio fueron detenidos dos centroamericanos acusados de haber violado a otros ilegales.
Ello fue lo que decidió a los vecinos a decidirse a cerrar inicialmente la casa y el lunes 9 de julio el padre Rojas, director de la Casa informó que se clausuraría de forma definitiva.
Tec de Monterrey y municipio impulsan nuevo albergue
Debido a la indiferencia y poca atención que reciben los inmigrantes al cruzar por el centro del país, el municipio de Querétaro en conjunto con el ITESM y la Estancia del Migrante González Martínez proyectan la apertura de un albergue en esta ciudad para dignificar el trato que recibe este grupo vulnerable.
La idea surgió de la Escuela de Arquitectura del ITESM, como parte de una de sus asignaturas en las que deben entregar proyectos arquitectónicos, esta vez con un propósito social.
Claudia León, voluntaria de La Estancia, explicó que la intención es que esos proyectos tengan un impacto “real” y por este motivo, contactaron a la asociación.
Desde diciembre pasado, alumnos del ITESM se dieron a la tarea de realizar una campaña de sensibilización en torno al tema de la inmigración, apoyados por Amnistía Internacional, en la que a través de fotografías retrataron el tema y acompañaron con textos y estadísticas sobre qué es ser migrante.
De este modo, surgió el proyecto del albergue. El gobierno del estado se ha comprometido a donar un predio de 700 metros cuadrados en el que los alumnos de arquitectura del ITESM coordinarán la obra. La Estancia estará a cargo de su manejo.
La construcción contará con espacio de descanso, baños, cocinas. Y en cuanto a otros apoyos, contemplan que a futuro puedan proporcionar ayuda legal a los inmigrantes.
“Estamos en el convenio con una parte del gobierno que apoya pero hay que convencer a las demás comisiones: migración, hacienda, desarrollo urbano. El proyecto lo hemos revisado con la regidora Rosa María Martínez, quien nos ha apoyado para hacer la petición del predio… Es una buena oportunidad también para el gobierno que ha estado ausente en el tema”, consideró Claudia León.
El proyecto también pretende involucrar a la sociedad civil, por ejemplo, que puedan aprovechar los espacios destinados a la atención a la salud, para que todos tengan un beneficio. “Queremos que la misma comunidad se sienta incluida y borrar los estereotipos”.
Vigilantes encubiertos acompañan a viajantes
El pasado 21 de julio un tren se descarriló en los alrededores de esta ciudad, provocando que se quedaran varados una centena de inmigrantes en la estación de Bernal.
Abel viajaba como un inmigrante más. Al igual que todos, su rostro era de cansancio y se sentó sobre las vías y el suelo empedrado a esperar a que se reanudara la marcha. Pero a diferencia del resto, Abel no espera cruzar hacia Estados Unidos. Es un custodio contratado por Ferromex, que viste, come y sube al tren al vuelo, como los inmigrantes.
Su herramienta de trabajo es un teléfono celular por el cual informa en el momento en que las bandas de delincuentes detienen la marcha del tren para robar la carga.
Lo hacen a diario. Los delincuentes se concentran en la carga, no se meten con los inmigrantes, salvo cuando descubren al infiltrado y entonces lo bajan del tren.
Ser un vigilante encubierto no es fácil. Reciben por igual las pedradas que los habitantes, sobre todo en la estación de Querétaro, arrojan a los inmigrantes para expresar su enojo contra ellos. Abel gana dos mil 500 pesos quincenales y trabaja tres semanas seguidas por una de descanso.
El vigilante de guardia de la estación de Bernal, Asunción N, lo secunda. Dice que todos los días hay robos. Ha visto pasar a varios vigilantes encubiertos, aunque, dice, pocos resisten.
“Hay quienes duran sólo un día”. Y es que hay que correr a velocidad por el empedrado para subir al tren y esperar la ayuda de la comunidad para poder comer. Además, como en el caso de Abel, nunca se sabe cuándo quedarán varados en alguna estación.
Abel es del Distrito Federal, pero pasa más tiempo en el tren que en su casa. Ahora tendrá que esperar a que lo liberen de sus funciones o a que el tren vuelva a avanzar.
Según el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros los convoy sufren atracos a manos de bandas en diferentes puntos del país.
La compañía Ferromex dio a conocer en 2011 que entre la mercancía que sustraen de sus trenes está la chatarra y combustible que transportan.
Excelsior
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